Lo primero que supuse es que se trataba de un derecho de pernada o algo así.
Pensé: Son sus costumbres y hay que respetarlas.
Hoy, ha llegado otro caníbal -sospechosamente parecido al que vi retozando con ella mientra cagaba- y han vuelto a hacer la misma jugada. Sólo que todavía no han salido y los gemidos se oyen a tres playas.
Este segundo salvaje ¿será el vicepresidente o algo así?
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